mercoledì 4 marzo 2009

Lost in Patagonia

Hace falta un resumen.
Con mi padre, después de unas escapadas a Montevideo por las Llamadas del Carnaval, a Mar de Ajó por el deseado reencuentro con los primos y a Iguazú (ay, ¡mi artesano!), bajamos al Sur.

Primera parada: Ushuaia. Durante el aterrizaje por primera vez en mi vida tuve miedo al avión. De hecho, aún no me explico como pudimos llegar vivos, ya que todo alrededor de la pequeñísima pista es pura montaña.
Ushuaia nos dio la bienvenida con un sol sorprendentemente calentito, y al cabo de media hora estaba diluviando.
El tiempo, en la Patagonia, es totalmente impredictible e inestable. Me gusta.
Fuimos a recorrer el Parque Nacional Tierra del Fuego, una maravilla. Después de cuatro horas caminando por el sendero de la costa, yo estaba medio cansada, mi padre casi se queda ahí.

Dejamos Ushuaia para subir al Calafate, muy lindo pueblo que merecía más días para aprovechar de las excursiones a los muchos lugares cercanos. Pero tuvimos que elegir y nos decidimos por la clásica visita al glaciar Perito Moreno, muy impresionante la verdad. Es que para hacer todo lo que se podría y que nos gustaría, nos harían falta un mes y una billetera forrada más.
Lo que pasa en la Argentina es que -como ya había aprendido en Salta- para acceder a los lugares de interés turístico hay un precio para locales y bien otro precio para extranjeros, y la diferencia es exageradamente grande: una estafa legal.
Así que mi humor sube y baja como una montaña rusa, y cada vez me enfado y protesto al pagar, y quien me conoce sabe que cuando me enfado, me enfado.
Menos mal que cada vez también me dejo de enfadar y me emociono, luego, al dejar que la naturaleza me absorba dentro de si.

Desde El Calafate cruzamos la frontera en bus para llegar a Puerto Natales. ¡Qué bonito! Latigazos del viento helado a parte, disfruté muchísimo del paseo a lo largo de la Costanera. Chile y su gente me encantaron cuando anduve por el norte en noviembre, con Luz, y me siguen encantando ahora.
Fuimos a pasear al Parque Nacional Torres del Paine en un día estupendo, sin una nube a cubrir las cumbres de las montañas.

A la noche nos embarcamos al Navimag, un transbordador que funcionaba desde hace más de veinte años para transporte de carga, y últimamente empezó a llevar también pasajeros. No es un crucero de lujo, por lo tanto es más barato, más espartano, pero igualmente ofrece un buen servicio y por supuesto la misma posibilidad de ver paisajes increibles. La ruta es desde Puerto Natales hasta Puerto Montt, pasando por los canales y fiordos de la región magallánica de Chile, con una parada al minúscolo Puerto Edén, en la Isla de Wellington, donde viven los últimos miembros de la etnía Kawésqar.

Desde Puerto Montt -un pueblito bastante feo, que en mi opinión no vale mucho- nos organizamos para hacer una visita rápida a la Isla Grande de Chiloé: mágica y fascinante, pero demasiado grande como para estar un solo día. Me quedé con las ganas, pero bueno, siempre hay que tener una razón para volver y lo cierto es que hasta ahora, tengo abundantes razones como para volver a todos y cada uno de los lugares que descubrí durante mi viaje.

Así que llegamos hoy a Bariloche, donde nos quedaremos unos días intentando no pelearnos, disfrutar del paisaje (¡es hermoso!) y de los paseos, antes de volar a Mendoza justo a tiempo por el cierre de la Fiesta Nacional de la Vendimia.
Desde ahí cruzaremos una vez más a Chile (cuando mi padre se entere de cuántas veces le hago pasar la frontera, va a renegar), para cumplir una promesa que tenía conmigo misma: volver a Santiago. Carla, ¡prepárate!

Santiago será la última etapa de nuestro viaje juntos, desde ahí volaremos a Buenos Aires donde mi padre tomará su vuelo de vuelta a Italia.

Y lo que haré luego todavía no lo sé: este mes y medio de tenerlo todo planeado al minuto me ha bastado, me muero de las ganas de volver a improvisar mi camino.
Sola.

Llegarán fotos, pronto.

3 commenti:

Anonimo ha detto...

que mes mas intenso!!!!!! besososs

Anonimo ha detto...

perdon, no firme antes, era yo, Luz

valy ha detto...

è vero, stai girando veramente ovunque! mi chiedevo proprio quanto e come vi siete organizzati tu e tuo papà...cmq stupendo, ho seguito il percorso sull'atlante... quanto mai sarà durato il viaggio da puerto natales a puerto montt??? non so neanche immaginare la bellezza...
valy

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