Como Ulises atraído sin remedio por las Sirenas
sin dudarlo un segundo he seguido
un sonido inclasificable que me llamaba desde lejos
sin taparme los oídos, jamás,
porque a veces me pregunto:
¿Qué sería de mi si no existiera la música?
Y así será por lo menos hasta que consiga atrapar en una imagen
el dulce susurro
el llanto melancólico
la risa chamullera
de una trompeta.
Sountrack: un poco de buen Jazz callejero
(Mercat de Santa Caterina, la Ribera, Barcelona)
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