sabato 19 giugno 2010

De hombres y pajas mentales

Desde la ventana entreabierta sopla un hilo de aire limpio, aire frío y ligero de una mañana de mayo.
Es sábado, el único día de la semana sin pensamientos feos, sin malos rollos, sin responsabilidades, sin despertarse de golpe con el ruido amenazante de la alarma, sin tener que pensar en que mañana hay que volver al trabajo.
Es sábado y entre mis sábanas está tu cuerpo desnudo, tu piel suave de niño y tu pelo que dejas crecer sin forma, sin reglas, como los céspedes del bosque, y tus ojos escondidos, cerrados por el sueño, que yo igualmente imagino, que yo igualmente recuerdo abiertos y tan verdes, tan verdes.

Te despiertas con el olor del café, creo, o con el ruido de la ducha.
Me asomo con mi sonrisa de gata y te veo ahí, sentado en el medio de la cama, todavía desnudo, con la cara de quien acaba de ver un fantasma. Ya me lo huelo.
-¿todo bien?
-si… bueno es que… es que… bueno… no sé… quizás tendría que decirte algo…


Y así es como empieza, siempre, cada vez.
Va cambiando la persona que está del otro lado de mis ojos, que me mira con la mirada del sufrimiento y me intenta explicar cosas que ni siquiera sabe, que me ofrece el mismo monólogo que ya antes me ofrecieron varios otros representantes de diferente nacionalidad, extracción socio-cultural, edad, religión.

Es como si yo fuera la directora de una obra de teatro y estuviera eligiendo el mejor intérprete del papel del protagonista de mi pieza. El “patético”. Y delante de mí pasan los candidatos, y pasan y pasan, y repiten las mismas palabras y los mismos gestos y las mismas expresiones de pena, y las mismas ridículas excusas.

¿A quién elegiré? Al que “acabo de salir de una relación importante”? Al que “quizás me voy a vivir a otro lado”? Al que “ni contigo ni sin ti”? Al que “no me quiero comprometer”? Al que “no estoy preparado para una relación”?

Perdona, has dicho exactamente: “No estoy preparado para una relación”?
No sé si recuerdas que nos conocimos hace dos semanas y nos hemos visto tres veces, de las cuales dos hemos tenido sexo, la primera vez malo sin remedio y la segunda vez malo con alguna esperanza de mejora.

De verdad, de verdad tú crees que yo sé lo que quiero, (y por supuesto que lo que quiero eres tú), que estoy preparada para una relación (contigo), que me quiero comprometer, y sobretodo, estás tan seguro de que al contrario tuyo yo no tengo un pasado, no tengo experiencias que me han dejado hecha una mierda, que me han hecho más dura?
De verdad crees que por haber estado contigo tres veces, de las cuales dos hemos tenido sexo (la primera vez malo sin remedio y la segunda malo con alguna esperanza de mejora) yo quiera pasar el resto de mi vida contigo, días y noches, sin hacer nada sin ti, sin tener ningún otro interés fuera que tú?

No te parece que estás siendo un poquito egocéntrico? Que al revés de lo que dices, eres tú el que corre demasiado con la imaginación, eres tú el que se toma enseguida las cosas en serio?

No te parece que sería mejor para los dos que te relajaras un poco, que te dejaras de joder y que invirtieras las energías que gastas en pajas mentales para hacerme gritar en la cama?

3 commenti:

maria ha detto...

Bravísimo!!!!!

ELel ha detto...

Gli uomini a volte proprio non ci arrivano...

Anonimo ha detto...

De puta madre!!! eres magnifica!!!
no te conozco, pero estoy segura de que serias genial monologista...no he PARADO DE REIR DESDE LA PRIMERA LINEA DE ESTA ENTRADA...que levante la mano la mujer que no haya oido esas palabras, visto esa mirada alguuuuuna vez...UOMINI!!!!
un beso enorme!

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