sabato 3 aprile 2010

Descompresión (ahora sí, de verdad)

En los Caños de Meca no hay nada. Casi nada.
No hay nadie, o justo el número de personas suficientes para que no esté todo cerrado.
Intuyo que esto en verano tiene que ser insoportable, pero ahora es perfecto.

El pueblo (una calle) es feo y sin más interés, pero las playas son para quedarse sin respiro.

Paso mi tiempo leyendo, durmiendo, paseando.
Escribo algo, saco alguna foto. Sin estresarme.

Así pasan cuatro días.

Sábado a la mañana vuelvo para Málaga. Sólo hay un bus diario que conecta el pueblo a la carretera principal donde pasaría mi autobus (unos quince, veinte km). Y es a la una del mediodía, varias horas después del Cádiz-Málaga.

Me toca llamar un taxi. Y es mi mejor despedida: el taxista, un señor carabueno, barrigudo de pelo blanco y ojos celestes, me invita a un café con leche en el bareto de la parada, y se espera conmigo a que llegue el bus.



Gracias, Dios, o Madre Tierra, o Vida, o Casualidad: Gracias por el Profundo Zur.

1 commento:

ELel ha detto...

Caños de Meca è fantastico, di notte, di giorno, d'estate o d'inverno...e se ti metti sul faro a guardare il mondo da lassù è anche meglio, con il vento che ti sbatte in faccia e il Marocco che ti saluta...Cosa darei per tornare di nuovo là...

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